miércoles, 14 de febrero de 2018

Capitulo 18: Sitges: La Playa del Muerto


Aquel caluroso verano era el primero que iba a viajar sin alguno de mis amigos heteros de toda la vida. Me daba cuenta perfectamente que me alejaba de ellos sin ser muy consciente aunque quería conservar una amistad que venia desde nuestra niñez.

Tocaba salir del armario, al fin y al cabo, que me fuera con un chaval que acaba de conocer, a casa de otro hombre entrado en edad, era cuanto menos raro, pues era la primera vez que no contaba con mis "colegas" para salir de viaje como hacíamos cada verano.

La verdad es que estaba deseando contarles mi nueva vida, siempre lo compartiamos todo así que estaba lanzado aunque tengo que reconocer que no fue fácil. Tome un descanso del zorreo para irme con ellos un fin de semana a cenar, pero las copas se nos fueron de las manos y salí del armario un poco borracho, lo cual fue un error, creerme, hacerlo siempre sobrios.

La verdad es que mis amigos se lo tomaron bien, e incluso la novia de uno de mis mejores amigos me dijo que era bisexual lo cual hizo que conectáramos muchísimo, a todos les extrañaba y les fascinaba este nuevo chico, Fran, y algunos me recriminaron, no sin razón, que hacía mas caso a los nuevos amigos que a los de toda la vida. Era obvió que con mi nueva sexualidad salia mucho más con los nuevos amigos, pero no quería perder a los amigos de toda vida y así lo dejamos pactado, pasará lo que pasará ahí estaban.

La noche antes de ir a Sitges, Fran y yo preparamos todo para el viaje, decidimos hacerlo en mi Seat Toledo casi nuevo que apenas había usado y así podernos hacer una rutita por Barcelona, ciudad en la que había vivido de niño. Nos cargamos bien de comida, redbulls, jeringas para los anabolizantes, unos paquetes de Marlboro y el pack de condones, lubricantes y popper a tutiplen.

El viaje fue larguísimo, aun turnándonos para conducir, porque a las cuatro de la mañana los dos estábamos deseando pirarnos a la playa, donde nos esperaba Alberto. Fue un error, los peajes entre Madrid y Barcelona hacían que la elección del avión fuera una opción mucho más rentable. Después entre Barcelona y Sitges había otro peaje más. Al menos teníamos coche para hacer lo que quisiéramos.

Llegamos a Sitges a medio día, y allí nos encontramos con una ciudad de encanto, casas blancas y calles amplias y lujosas, una iglesia que adornaba unas playas increíbles. Terracitas y calles llenas de hombres. El paraíso estaba, sin duda, en Cataluña.

Sitges, al anochecer.


La primera sorpresa de mi viaje llegaba nada más llegar allí, pues Javi , el "culpable" de mi primera decepción también estaba invitado y a mi nadie me había dicho nada, aunque no estaba Sergio que también era del grupo con el que salíamos con Alberto por Madrid pero que no había podio cuadrar su agenda con nosotros.

Javi estaba bastante desmejorado, le había visto ya después de nuestra diferencias y me habia intentado explicar toda la movida con Sergio, pero a esas alturas me importaba bastante poco, pues de otro modo seguramente nunca hubiera conseguido conocer a Fran. Sospechaba que Javi estaba usando drogas por su aspecto, cosa que posteriormente me reconoció. De todos modos, me di cuenta de que Sergio no mentía, y que Javi debía de tener ciertos sentimientos por mi porque el pique con Fran fue continuo los pocos días que estuvimos en Sitges.

Dejamos las cosas en nuestra habitación en casa de Alberto, nos dimos cuenta de que el médico manejaba bastante dinero, pues la casa era enorme y bonita, no debía de ser nada barato vivir en aquel pueblo de Barcelona. Nos duchamos juntos, lo cual a nadie le extrañaba ya que nos comportáramos como novios, y nos preparamos para salir.

Por la mañana nos dimos un chapuzón en las playas de la ciudad, preciosas, un paisaje de postal coronado por la preciosa Iglesia del pueblo. Comimos en el paseo marítimo, cerca de la calle que llamaban La Calle del Pecado donde estaban todos los locales de Ocio nocturno de la ciudad. Comimos muy bien y Fran y yo invitamos como correspondía a nuestra invitación a la ciudad y a la amabilidad de nuestro anfitrión.

Después de una pequeña siesta, estábamos mas que agotados del viaje, pero Alberto nos propuso conocer una de las playas nudistas que estaba un tanto alejada de la ciudad, la famosa playa del Muerto.

Fuimos en coche hasta la discoteca Atlàntida, allí habia un parking donde dejamos el coche y a pocos metros, al final del parking, se encuentra un sendero que sigue pegado al litoral y al otro lado pegado a las vias del tren. Aproximadamente un kilomentro después se encuentra la playa.


Coche, playa y calor en Verano


Una playa de piedra, un poco pequeña para mi gusto y donde hay un chiringuito para los bañistas con banderas gays, solo había hombres en la playa, todos en bolas. Nos desnudamos y no pude evitar fijarme un poco en Alberto, pues era la primera vez que le veía desnudo, seguía estando muy potente a su edad, digno de admiración no solo mía si no de los demás bañistas.

La gracia del lugar, es que la playa y el bosque están separados por unas vias de un tren a una altura considerable, asi que debajo de las vias, hay un tunel donde se pasa al bosque y... vaya con el bosque!

Aquello era como imaginarse un Copper gigante y al aire libre. Hacia mucho calor pero la gente iba y venia del bosque y se podía ver que había más gente detrás de las vías que en la propia playa.

Yo me empalme nada más pasar de immediato, Fran y yo nos miramos con cara de picaros y los dos, no tardamos en cruzarnos con un grupito que nos parecieron extranjeros y que rápidamente se nos acercó:

- Sei bellissimo. Mi piaci tantissimo - Dijo uno del grupo en un italiano perfecto. Yo ya me estaba poniendo caliente con esos italianos musculados, tatuados, con gorra y zapatillas de colores llamativos, con unos bañadores de ES collection, estaban a crujir:
- So, are you italian? Do you know what people said about italians? ... - (sabéis los que dicen de los italianos? les dije yo un poco vacilón, ya que ellos eran tambien bien chulitos)
Y rapidamente se bajó los pantalones y dijo:
- That we have huge cocks.... (que tenemos pollas enormes)

No sé el resto de los italianos pero estos se bajaron sus bañadores de marca, y sacaron 3 pollones que ya venían contentos de otras partes del bosque. Yo pensé que me quedaría de sin ser activo con esos culazos, pero no importó, nos comimos las pollas todos a todos y aunque iban muy de gallitos y nos follaron como un italiano sabe follar, también me dejaron follarles a dos de ellos, el único que no era versátil se quedó con Fran que acabó a cuatro patas con los italianos en la misma posición, asi que íbamos turnando los culos para irnos follando de uno a uno a todos esos culitos.
Cuando no pudimos mas empezamos a corrernos en el cuerpo de Fran uno a uno, echamos leche que hasta dejarlo blanco, al mismo tiempo y sin darnos cuenta habíamos formado un corrillo de personas que nos estaban viendo.

La primera vez que ibamos a la playa y la liabamos bien parda. Bueno, era lo que soliamos hacer, el resto del dia esperamos a Alberto en la playa, nos dimos un buen remojon sobre todo porque Fran iba lleno de lefa y allí no habia donde limpiarse más que en el mar, para el próximo dia llevariamos toallitas, que fue nuestro fallo de principiantes.

Cenamos en casa de Alberto y aquel dia estábamos derrotados por el viaje,  así que decidimos dejar los bares para el dia siguiente. Cuando llegué a nuestra cama Fran ya estaba roncando, me resultaba tranquilizante verle dormir, de lado, le cogí por la espalda y lo abrace, hasta dormir.





martes, 30 de enero de 2018

Capitulo 17: El Orgullo


Cada año, durante cinco dias, el fin de semana posterior al 28 de Junio, se celebran en Madrid las Fiestas del Orgullo Gay. Ya desde hacía varios años la fiesta iba cogiendo color y ganando cada vez mas adeptos.

En aquellos cinco dias parecia que se iba a llenar Madrid con un buen numero de turistas venidos de todas partes del Mundo:

- Este año lo vamos a petar Marck - decia Fran que tenia apuntada estas fechas a fuego en su agenda.

Estábamos todo el dia cachondos entre el calor de Madrid y los pinchos de testosterona. Una fiesta así se era irresistible, pues al fin y al cabo, con nuestro historial de sexo en los sex club que conocíamos ya nos habíamos cepillado a la mitad de la clientela que los frecuentaba. Las caras nos empezaban a ser realmente familiares y necesitábamos "carne fresca".

Al parecer los diferentes bares y discos de Madrid durante estas fechas se llenaban de maromos de todos los lugares. Fran había planificado junto a Alberto todo el recorrido que íbamos a tener esos días. Empezando por el "pregón" que se celebra el miércoles por la tarde y que da inicio a las fiestas y acabando el domingo, seguramente en un bar a las tantas de la noche.

Y así lo hicimos, después de un pregón con la plaza de Chueca abarrotada por la gente, y de tomar unas cervezas por los bares también más que abarrotados de gente salíamos de ruta. Empezábamos, como no, tomando algo en el Copper. Yo ya notaba que mi cuerpo daba un cambio debido a los anabolizantes, pero también mi personalidad, la testosterona te vuelve más confiado, mas decidido pero también más irascible, me movía entre el buen rollo del sexo y el mal rollo de estar de mala hostia por cualquier motivo, y eso me estaba empezando a molestar y mucho.

Solo entrar en los sex club los tios me miraban mucho mas que antes, no tanto como a mi amigo Fran que seguia llevándose las miradas de todos, pero no nos costaba follarnos a todo lo que queríamos follarnos. La verdad es que en verano, en el Orgullo, habían chulazos de varias nacionalidades. Lo noté nada más llegar el miércoles, pues había un negrazo estadounidense, muy cachas que no me dejó que le follará pero que me metió una follada de impresión. Estaba tan cachondo que me empotró en el Copper mientras gemía como un autentico animal, sin importarme lo que pensará el resto del personal, la testosterona me probocaba que el sexo en publico fluyera de un modo natural, me gustaba por primera vez en mi vida, que me vieran. Que me vieran follando y que se pajearan mientras me veían, cuando estaba en el sling incluso un tio del público, que descubrí después que era francés me dijo que "I cum" (me corro) y le acerqué mientras me follaba el negro dejándome el pecho lleno de leche que iba cayendo al sling.

El jueves visitamos barios locales, en aquellos años estaba muy de moda el Bangalá que estaba en Lavapies, que todavía no era ni de lejos el barrio que es hoy en día. También la calle Pelayo se abarrotaba de gente, con varios lugares como el Hell donde era imposible entrar y el Bears que era uno de los primeros bares dirigidos a los "osos". Yo no lo sabia pero había una nueva tribu llamada "musclebears" musculosos con pelo, a los cuales un chavalin como yo les encantaba. Siempre me habían gustado los culos depilados pero en esos dias me daba cuenta que mis gustos empezaban a cambiar, y que un culazo peludo era un manjar.

Trabajar por la tarde era una suerte, porque el ritmo seguía, el viernes prefiramos salir a las discos de Chueca, el Black & White era la disco donde disfrutar de un poco de música antes de salir, las saunas abrían 24h, no nos dio ni tiempo a visitarlas, en los baños del Black and White salió un guaperas y solo con el cruce de miradas, capte el mensaje "vamonos al baño" ... allí nos comimos las pollas y le puse a cuatro patas para follarle ese culo peludo, era italiano, y yo estaba viendo que con la cantera de guaperas que iban llegando, teníamos poco con cinco días de folleteo. Los demás me esperaban fuera, imagino que sabían lo que hacia, siempre llevaba condones encima, me calcé uno y me folle al italiano que tenia un pollon tan impresionante que cuando le follaba hacia como una campana, sus enormes huevos chocaban contra mi. No paraba de estar cachondo todo el día, no importaba cuanto hubiera follado, siempre podía haber un poco más.

El sábado por la tarde se celebra en Madrid la Manifestación Estatal del Orgullo, una manifestación que es una de las más grandes del mundo, quizás superada en personas por la de Sao Paulo, pero sin duda la más bonita y alegre del mundo. El calor era infernal aquel dia, pero nada importaba, era nuestro día, el día grande de la fiesta. Compramos unas pistolas de agua para soportar jugando los 40º de una tarde de Junio en Madrid y salimos muy pronto, a las seis de la tarde la Manifestación empezaba a recorrer una Gran Vía totalmente abarrotada de gente, los cuales nos pedía que les mojáramos, y nosotros estábamos empapados, riendo, y disfrutando de las carrozas que iban participando. Nos atrevimos a tomar unas cervezas (no debiamos) y nos subió muchisimo, estábamos empapados, borrachos y rodeados de un ambiente increíble, abierto, tolerante. Yo como gay "novato" tenia una sensación de mucha felicidad y euforia esos días.


La Gran Via y el centro de Madrid se colapsaba para el Orgullo Gay.


 Había mucha gente, tanto que ya a las nueve o diez de la noche aquello era insoportable. Así que empezamos a movernos para cenar en Sol, ya que Chueca estaba hasta arriba, la tradición de ir al Studio54 no podía faltar, era como el resto de los días, solo que tenias que aguantar una hora de cola para entrar, después del baile y el cachondeo la gente se iba a las Saunas, donde la Paraíso era la reina, sábados noche y domingos de mañana, allí iba la gente en manada, sobre todo a altas horas de la madrugada, mucho de ellos, algo "pasados de rosca".

El ambiente en la Sauna era muy desinhibido, los turistas alemanes o ingleses nos llevaban la delantera en esto de sexo, y se nota. ¿Porque los españoles somos tan cortados? Mucho sexo pero demasiado "desfasado", las drogas a partir de ciertas horas se notan y mucho.

A pesar de ello, Fran y yo conseguimos liarnos con una pareja de alemanes y hacer un buen intercambio de parejas, un alemán fuertote y peludo para mi, y otro definido y depilado para Fran, en la Sauna Paraíso hay varias cabinas, donde nos metimos los cuatro y tanto yo como uno de los alemanes pusimos a nuestros pasivos contra los cristales que adornan las cabinas, para ver como nuestros chicos eran follados a cuatro patas.

Llegamos a casa a las mil, salia el sol sobre un Madrid sucio, lleno de la basura generada por la multitud de gente y con todavía mucho publico cuando subíamos por Fuencarral.

El domingo después del tapeo por La Latina, yo me empezaba a encontrar mal. Después de que me subiera la fiebre bastante me voy a urgencias, y para mi sorpresa alli aparece Fran que se quedó a mi lado a cada minuto para saber como estaba. A mi no se me podía caer más la baba.

El resultado fue una infección de garganta me dejo varios días en cama, y es que tanto desfase, tantos dias de fiesta, acaban por pasar factura a todos.

- Tomate los antibióticos Marck, que te tienes que poner bien pronto bebe.
- ¿Porque? ¿quieres mas zorreo? estoy ya que me duele el rabo y todo nene.
- No, tengo una sorpresa para ti, Alberto tiene una casa cerca de Barcelona, en Sitges, y nos vamos todos la próxima semana.




viernes, 12 de enero de 2018

Capitulo 16: La prueba



Alberto, que resulto no sólo ser un médico cañón, si no un tío muy divertido que jamás pensarías que bajo ese guaperas de discoteca se escondía un hombre con bata, lo primero que nos mandó son unos analisis de sangr pero había una prueba que a mi me daba temblor. Si, al prueba del VIH.

A pesar de que hacía todo "correctamente" con su gomita y sus cosas, siempre pensaba en aquella vez que me cayo semen en la boca, o esa vez que se rompió el condón... no vamos a negarlo, a todos nos ha pasado ese pánico a nuestra primera prueba.

- Tonterías Marck, vamos no me jodas, te he visto y se que haces todo bien, no es tan fácil como piensas - Me decía Fran
- Joder, es que he follado con mucha gente Fran, pero que mucha gente tio.
- Ya ¿y quien no? Anda mira, hay un sitio en Madrid que te hacen la prueba rápida y en 30 segundos salimos de dudas.
- No jodas, ¿pero es fiable?
- Sí, lo es, yo he ido varias veces y ademas se portan genial, vas a tener a un tio hablando contigo durante un buen rato que te va a sacar de todas tus dudas.

El sitio en cuestión era el centro de salud publica Justicia que está, como no, en Chueca. Íbamos para allá sin pedir hora ni nada, solo tenias que presentarte y era totalmente confidencial. Fran y yo subimos y recuerdo que me apreté bien fuerte a su mano mientras subíamos las escaleras del centro.
- Es aquí, esta tranquilo ¿vale? Va a ir todo bien.

Enseguida pase y para mi sorpresa me tope con un tio muy simpatico, muy joven y muy enrollado de una organizacion.
- Te van a hacer un pinchazito en el dedo y la ponemos en esta tira reactiva
- Si sale rosa es que estoy embarazada - bromeé para aliviar y mucho el ambiente
- Jajaja, si sale rosa ya veremos que hacemos pero no te preocupes Marck... no es el fin del mundo.

Durante la media hora que estuvimos juntos la verdad es que el tio fue increible, ni la tipica charla sobre la promiscuidad ni nada, pregunte lo que quise, contestó con mucho respeto, fue muy bueno tener esa charla, aunque cada vez que miraba la tira a ver si había cambiado de color, yo me ponía de los nervioso, y el chico me regañaba.

Al cabo de una media hora la espera había acabado.
- ¿Lo miramos Marck?
- Venga! - estaba casi temblando.
- Pues mira, ¿ves? Nada, es negativo
- Pero esto es 100% fiable - pregunté que estaba casi que no me lo creía.
- Si, es 100% estas bien.

No me digáis porque pero me eche a llorar ahí mismo de la terrible tensión, creo que el chico estaba mas que acostumbrado y me dio unos kleenex que tenia para estas ocasiones.
Cuando salí y me vio Fran con los ojos rojos pude notar en el una increíble preocupación, estaba siendo como un hermano pequeño para él y lo sabía. Cuando le lancé nuestra mirada de complicidad no hizo falta más, nos fundimos en un abrazo.
- Ahora te toca a ti campeón.

Dejé a Fran a solas con el chico y salió como a eso de los 30 minuto de rigor. Sabia que Fran era tremendamente cuidadoso, salio con otra mirada de complicidad.
- Ahora vamos a celebrarlo. - me dijo guiñandome un ojo

Por algún que otro comentario que me había hecho Fran anteriormente me temía lo que estaba tramando, íbamos a inaugurar nuestro pequeño grupo "apelero".

Las tardes calurosas de verano en Madrid invitan a tomar cervecita en las terracitas de Madrid, pero ... no podíamos tomar cerveza, !me cago en la puta! no sé a quien se le ocurrió esta idea de los ciclos pero yo seguía tan cachondo con el ciclo que le dije a Fran de ir directamente a su casa porque no podía más.

Fue entrar por la puerta y de lo cachondo que estaba le estampé contra la pared. Le besé con fuerza mientras le tiraba al suelo, con el pie cerré la puerta de su casa que todavía estaba abierta. Empezamos a desnudarnos hasta que agarré su slip y se lo quite del tirón, dejandole con el culo al aire.  Rapidamente metí mi lengua entre sus nalgas  y comencé a comerme el culo y las nalgas mientras con los dedos, con mucha delicadeza, le iba dilatando poco a poco.  Hasta que me dijo:"

 -Para un momento... - y se fué así de repente.... Yo pensé que le habia pasado algo  - Si este va a ser tu primer Bareback que sea especial - se oyó de fondo.

"Bareback", vaya palabra, no lo había escuchado en mi vida!





Y apareció Fran... verstido perfectamente con su traje de policía. Las babas se me cayeron al suelo de inmediato, y me polla se puso más dura con un súbito ataque cardíaco ... solo se que con la testosterona que me estaba subiendo chorreaba de sudor del calentón y eso que los uniformes nunca habían sido una de mis fantasías. 

Saco el rabo entre los pantalones y comence a lamerle el pollón. Pero lo que me apetecia era follarle el culo, eso si, sin quitarle el traje que tan bien le sentaba. Le quité el enorme cinturon que llevan y le bajé un poco el pantalon, no hizo falta decirle mucho para que se pusiera a cuatro patas. Se la metí casi sin mediar palabra, la sensación fue muy especial... una sensibilidad muy especial, estabamos piel contra piel.

El gritó del dolor pero con esa virilidad que a mi tanto me ponía, sabia que podía aguantar mucho mas, quería romperle el culo, había olvidado el lubricante y todo,  así que le echaba bien de saliva. Estaba centrado meterla y no correrme, nunca antes habia estado así con un hombre, mi piel con la suya, asi que le abrazaba fuertemente y queria sentirle muy cerca.

Mi rabo ya estaba metido hasta el fondo y el jadeaba de puro morbo. Aquella primera vez me corrí bastante mas pronto de lo que pensaba, intenté aguntar todo lo que pude, mientras el descomunal rabo de Fran dejaba chorrando el sofá de leche sobre el que estaba a cuatro patas.

Metio un grito descomunal.

Yo tardé tiempo en reaccionar. Me quedé tumbado junto a el, con la respiración a mil por hora, fue un polvo increíble, por la proximidad y por la complicidad que teníanos.  Fran se quedo abrazado a mi y casi no pude decir palabra.

¿Me estaba enamorando?









Este era un relato muy necesario.
Hazte la prueba!
Cuídate.













miércoles, 20 de diciembre de 2017

Capitulo 15: Los ciclos


Partirle la cara. Era lo primero que pensaba cuando vi a Sergio, ya venia calentito de la sauna con la testosterona por las nubes y encima me encontré aquel panorama. Cuando llegamos a Studio 54 saludé a todo el mundo, muy guapos y majetes todos, entre ellos ya conocía a algún amigo de Fran del gym que después me enteré de que era médico. A todos menos a Sergio, al que eché una mirada felina.

- Vamos fuera anda Marck - me dijo él nada más verme.
- ¿Para que? No creo que tengamos nada de que hablar, esta todo clarito - si, he de reconocer que a veces podía ser bastante borde.
- No tienes ni idea.
- Mira, ya vengo de darle un par de hostias a uno, no me hagas dártelas a ti también - vale, he de reconocer que podía ser muy, pero que muy borde.
- Si hubieras contestado a mis mensajes entonces...

Fran enseguida se dio cuenta de que algo estaba pasando. Rápido nos sacó a los dos a la calle porque parece ser que estábamos dando un poco de mal rollo al resto del grupo.
- Anda, no os tiréis del pelo, aquí calmaditos - Fran nos dejo solos.
- Mira Marck, tio, Javi es amigo mio hace años, muchos años, no es que nos acostemos muy a menudo, a veces sucede, ante todo para mi Javi es un amigo. Pero hace ya tiempo que no para de hablar de ti, si, de ti. - A mi todo aquello me sonaba a excusa.
- Y?
- Y no podía pasar nada entre nosotros porque no podía hacerle eso a Javi. Nos conocemos desde hace muchos años y ya se le sentó como un tiro cuando le comenté lo nuestro.
- Ya, ¿y no me lo podias decir antes de comenzar nada?

Todo aquello me pareció una burla excusa, sin embargo, días después volvería a ver a Javi bastante desmejorado eso si, y me comentó la misma versión y lo mal que lo pasó. En todo caso decidí correr un tupido velo con el mamón de Sergio y volvimos dentro con el resto de los chicos. ¿Para que discutir? Que sentido tiene de una persona que no quiere estar contigo, y mas aun cuando yo tampoco sabia se queria estar con él. Apenas hablábamos entre nosotros y la tensión se podía cortar con un cuchillo, pero yo, me tomé mi venganza cuando veía la cara de Sergio cada vez miraba de reojo como Fran me abrazaba y acariciaba.

En Studio 54 pude conocer un poco más a Alberto. El era uno de los amigos de Fran del gym, era un hombre de mediana edad que daba una envidia del copón, el tío tenia un cuerpazo y una edad perfecta, esos cuarenta y pico años que llevaba tan bien. Estaba "cañón" y encima era médico, una de mis profesiones fetiche.
Desde el primer día que les vi en el gym sabia que Albero y Fran se traían algún trajín entre ellos, algo prohibido porque ni me dejaron asomarme y hablaban entre ellos al oído para que ninguno nos enterásemos de sus conversaciones. 

Cuando bailábamos me acerque a Fran y se lo comente:
- Me lleva las preparaciones, los análisis, él sabe todo del rendimiento deportivo - Me explicó - y otras "cosillas"
- ¿Otras cosillas? Algo os traéis entre mano, anda decidme que hacéis para estar así de buenorros
- Pues ya sabes, un poquito de ayuditas Marck
- ¿Ayuditas? ... ¿estas diciendo de drogas o algo?
- No, bueno, a ver, joder ¿es que nunca has tomado nada o que? - me extraño mucho la pregunta viniendo de un "poli" pero claro, yo nunca había sido un santo
- Claro, he probado mis cosillas, pero pocas cosas. Y ademas no creo que un porro te ponga cachas. Esta claro que estas hablando de anabolizantes y esas mierdas.
- ¿Mierdas? ¿porque mierdas? Mira no hables de lo que no conoces

Y estaba claro que este tema le incomodaba, pero a pesar de todo, a mi, que ya había dado un cambio importante en mi cuerpo desde que entrenaba con Fran me interesaba todo el mundo de la química.

Alberto y yo nos hicimos bastante amigos aquella noche, yo le caía genial, era un yogurin con el que se reía, y a Fran le adoraba y se le caía la baba con él, asi que no hablamos del tema hasta pasados unos días en que quedamos para tomar café cerca del Copper, donde yo esperaba que ese maromo entrará pero no había manera de convencerlo. Quedamos los tres en el café Figeroa, donde los dos se encontraban se intercambiaron ciertas cosas bajo mano y yo con la mosca ya pregunté.

- Oye Al - le llamábamos cariñosamente Al - ¿cuanto me cobrarías por hacerme esas pruebas y llevarme como a Fran?
- ¿Como a Fran?
- Si, como a él.
- No es fácil lo de Fran, es muy "personalizado"-  se rió
- Mira Marck que no es un juego - dijo Fran siempre en su tono paternalista conmigo - Al lleva "ciclos" de anabolizantes para amateurs como nosotros y para profesionales pero es un riesgo tio, te cambia totalmente.

Siguieron contándome cosas e informándome antes de salir para casa de Fran a cenar. Cuando llegamos al salón ya los tres mas tranquilos, sacaron algunos botes pequeños, unas ampollas donde podía leerse "Testex" y algunas jeringuillas. Desde luego que a mi las jeringas me dieron mucho respeto a pesar de que las había usado para meterme Urbason, un medicamento que usaba de vez en cuando a causa de mis alergias alimentarias.

- Mira Marck, te voy a hacer unos análisis de sangre y de VIH y te llevo a preparación, te vas a meter 250mg de testosterona semanal que es el básico y ya otro año puedes meter un anabolizante, de momento con eso te basta.
- ¿Analisis de VIH?
- ¿Nunca te los has hecho Marck? - me pregunto Fran, me daba cierta vergüenza admitirlo, llevaba en el mundillo poco tiempo, y cuando era "hetero" jamás me había preocupado por ello, pero estaba claro que ahora debía, a pesar de hacer todo con condón, tenia miedo a aquella prueba, me había follado a tanta gente que el simple hecho de pensarlo me daba pánico.
- No , pero esta claro que debo hacerlas.
- Yo te acompañaré ¿vale? - Fran me cogió de la mano y me tranquilizó. Aquella iba a ser nuestra prueba pendiente - Nos las haremos juntos

Fran pagó algunas cosas a Alberto y cogió una jeringa y se la inyectó en culo como si nada, y prepararon una segunda.
- Toma Marck, es una ampolla de 250mg de Testex, es para ti
- ¿Para mi? ¿Ahora? Aquí....!!!!

Tenia aquello delante de mi, ¿sabéis el ángel y el demonio que te salen en esas situaciones? Esos que salen en las películas y que te hacen pensar ¿A quien hacer caso? Pues yo siempre elegía al demonio. La edad, las hormonas que ya tenia en ebullición a esa edad, la falta de miedo y la simple inconsciencia de un chaval de veintitantos descubriendo el mundo.

Cogí la jeringa como si cualquier cosa ante la sorpresa de ambos, porque entre risitas pensaron que me cagaría pero no fue así. Al me preguntó si quería ponérmela él, pero le dije que no, que estaba acostumbrado al Urbason, sabia pincharme el gluteo con facilidad, y un sudor frió recorrió mi cuerpo cuando la aguja se clavo en mi carne, pensé que seria como Hulk al momento o como un superheroe, pero nada sucedió. Nuevamente había pasado una frontera de la manera mas involuntaria y estúpida. Simplemente me dejé llevar.

- Lo notaras a partir de la segunda o tercera semana. - me dijo Al, estarás 8 semanas con ello.

Los efectos de los esteroides




Me hizo toda la preparación y el precio y la recomendación máxima. no podría beber alcohol en mucho tiempo, putadón! Tanto Fran como yo fuimos a hacernos nuestros análisis, pero de eso hablaremos en otro capitulo. A la semana siguiente me tocaba mi siguiente "pinchito", yo no sentía nada y pensé que aquello seria una perdida de tiempo bastante cara, me pinché el sábado yo solo mientras me veia frente al espejo como un yonqui.  El domingo me levanté muy cachondo, de esas mañanas que te levantas con la polla tan dura que no puedes continuar durmiendo, me hice un pajote delicioso e intenté seguir durmiendo. Pero antes de desayunar estaba cachondo de nuevo, muy cachondo, me pareció muy raro en un principio, pero después pensé en la testosterona. Fui a comer con mi familia como cada domingo y por la tarde no aguantaba más, así que me fui a la Sauna Octopus sin avisar a nadie, sólo pensaba en llegar allí lo antes posible para follarme a algún maromo.

Llegué en coche y aparqué en Tribunal, lo bueno del verano en Madrid es que se puede aparcar el coche fácil, ya cuando me estaba quitando la ropa en el vestuario de la sauna me estaba dando cuenta de que estaba algo más hinchado, como si estuviera reteniendo líquidos. Cuando bajé a la piscina empece a captar las miradas de varios tios, al fin y al cambo no tenia la "competencia" de Fran,  de entre ellos había un chavalin pequeñin e imberbe, un pasivo delicioso pensé. Con una seguridad exultante en mi, me fui de cabeza a por él, le agarré de la mano y lo empujé a una cabina sin mediar palabra. Allí, me detuve un poco a centímetros de su boca y le bese hasta estamparlo con fuerza y violencia contra la pared, apretando mi cuerpo contra el suyo.

Allí pude cogerlo en pie, agarrarlo y tirarlo sobre la cama, desesperado le comí el culo hasta dejárselo bien dilatado, pues el chaval era bastante pequeñin y tenia también un agujero muy estrecho. Yo estaba muy empalmado y violento, le agarraba fuerte contra mi boca mientras le comía el culo. Me puse una goma y se la clave mientras soltaba un quejido doloroso pues lo hice sin ninguna delicadeza, me dio igual, le cabalgue como un animal, le empotraba con una fuerza que no reconocía en mi, tenia ganas de atraversarlo quizás de golpearlo mientras el chiquitin disfrutaba de ser pasivo y no paraba de gritar y de gritar. A cuatro patas le cogí  y le puse boca arriba, así podia penetrarle mas fuerte mientras ponia sus piernas en mis hombros. Yo realmente no sabia si le gustaba, pero no pensaba parar, estaba tan cachondo que me iba aguantando las ganas de correrme, y eso que me habia corrido como un animal esa misma mañana. Le dije que me corría y el chaval me cogió del culo para que no escapara "correte dentro" me dijo, y pegué un grito que se me escucho en toda la sauna mientras le echaba la leche en su ya dilatado agujero.

- Joder tio, que bruto, casi me rompes en dos - me dijo el chiquillo
- Lo siento nene, no se que me ha pasado, estaba muy bruto hoy - traté de explicarme
- No, no lo sientas, joder, me molaría volver a verte macho...

Me sentí muy alagado, pero también sabia que la testosterona estaba corriendo de modo brutal por mi cuerpo. No le di el teléfono con cualquier excusa, tampoco quería que nadie supiera que estuve alli solo y necesitado de sexo como un adicto.

Estaba claro que solo dos pinchos de aquella testosterona empezaban a cambiar algo en mi.


sábado, 2 de diciembre de 2017

Capitulo 14: La pelea


El haber salido del armario relativamente tarde y tener mis amigos de la infancia también al crecer me hizo tener muchos amigos heteros, pero pocos amigos gays, así que Fran, que era muy popular y sociable un día quedó en presentarme a algunos de sus amigos.

En un principio conocí a dos de ellos, Alex y Miguel. Con Alex, unos siete años mayor que yo, enseguida hubo buen rollo entre nosotros, con Miguel, no tanto ya que llevarnos veinte años de diferencia pues hacia que no tuviéramos quizás muchas cosas en común.

En el caluroso mes de junio en Madrid salíamos a tomar unas copas por la Calle Pelayo y después como no, Fran se ofreció a presentarme una nueva sauna donde iríamos los cuatro. La sauna estaba cerca de Tribunal, era bastante nueva y de los dueños de la Sauna Paraíso según me comentaron. Se llamaba Sauna Octopus y el concepto era un local con dos plantas, la de abajo con una piscina enorme donde estar comodisimo, con chorros de agua, duchas y bastante amplia como para incluso nadar si te apetecía, y la planta de arriba es un bar y muchas cabinas. La gracia es que entre las dos plantas, entre la piscina y el bar, hay un cristal de separación, de tal manera que si mirabas desde la piscina hacia arriba veías a la gente, y veías muchas veces por debajo de las toallas que te dan al entrar.

La piscina vista desde los cristales de la planta superior.

Así que entramos los cuatro, dejamos las cosas que hay en las taquillas nada más entrar y nos separamos, Alex y Miguel se fueron por su cuenta, que al parecer, eran pareja, lo cual me sorprendía dada la diferencia de edad entre ellos y Fran y yo bajamos a la piscina donde estuvimos un buen rato tonteando antes de buscar una presa para nuestros juegos.

No tardó en aparecer un amigo de Fran fortachote, musculado y con pelo. Fran le llamó y se bajó con nosotros a hablar en la piscina. Al parecer la sauna hacía una especial publicidad hacia los "osos". Estuvimos hablando un rato en la piscina sentaditos, hasta que el amigo me empezó a tocar la polla por debajo del agua. Yo con las burbujas ya estaba bastante cachondo y entonces el amigo que estaba en medio de los dos comenzó a comerme los morros primero a mi y después a Fran. Nos rodeo con los brazos y empezamos a calentarnos en la piscina bastante, el bajaba sus manos hacia nuestros culos con lo cual interprete que quería follarnos. El amigo estaba cañón, pero no me digáis porque el hecho de que se follaran a Fran delante mio no me hacía demasiada gracia. ¿estaba sintiendo algo por el mas que esa amistad y fuerte admiración? Al parecer sí.

Subimos a las cabinas para tener un poco más de intimidad los tres. Allí nos turnamos para comernos los rabos a veces a dos bandas para mayor placer, ya que recuerdo especialmente cuando los dos estaban conmigo y uno me comía los huevos mientras que el otro me comía la polla, fue una sensación muy placentera ya que manejaban mis huevos con gran delicadeza. Fran me puso a cuatro patas y después él se puso también, habíamos cogido una cantidad ingente de condones y nos comimos los morros mientras que el otro nos iba a dar por detrás a los dos. Para mi sorpresa en la cabina de enfrente podía distinguir los gemidos de Miguel, al parecer estaban follando y a Miguel le estaban dando una buena paliza, pues gemia como un animal. Eso me excitó mucho y en ese momento entró el amigo de Fran por mi agujero, tenia la polla muy gorda así que me costó dilatar pero Fran me iba calentando, hasta que empezó a colocarse de tal modo que acabamos haciendo un 69 mientras que su amigo me daba por culo Fran me comía el rabo, fue un absoluto deleite, la versatilidad máxima hasta ese momento que a mi me encantaba, así que me corrí echando una lechada en el pecho de Fran que le dejó empapado. El amigo entonces pudo coger a Fran que pesaba lo suyo y se lo llevo como estaba, boca arriba para cambiarse el condón y pegarle una buena follada, mientras yo le besaba y le tocaba los pezones o le sujetaba las piernas para que se la metiera mas a fondo. Mientras los gritos de nuestros amigos seguían la habitación de al lado. Fran terminó echando otra gran lefada boca arriba sobre su pecho y su estomago, todavía con los restos de mi leche con lo que acabamos bien pringados, hasta que su colega se quito la goma y echó una tercera lefada que dejó a Fran completamente blanco.

Al salir no pudo ni ponerse la toalla, todos los lefazos sobre el cuerpazo de Fran se llevaron todas las miradas de la sauna, todas excepto una, la de un hombre de mediana edad que me estaba poniendo algo nervioso pues no paraba de seguirme y mirarme.

Bajamos un rato a la piscina para charlar y esperar a nuestros compañeros Alex y Miguel, que debían de esta dale que te pego con algún otro chaval. Comentamos de salir a tomar algo luego con otros amigos que se iban a unir para ir al Studio 54 a acabar la noche. Yo, que tenia unas enormes ganas de fumar un cigarro subí arriba a por mi tabaco, pues por aquel entonces se podía fumar.

Cuando estaba arriba de nuevo tenia al pesado detrás de mi, no le hice mucho caso y empecé a fumarme mi cigarro en paz, hasta que cerca del bar se me puso delante de mi, casi sin dejame espacio para respirar:

- Estas muy bueno cabrón, estoy en un hotel aquí cerca, esta de lujo ¿te apetecería pasarte la noche conmigo? - Me dijo mientras ponía una brazo contra la pared para que no pudiera salir.
- Creo que te equivocas eh, estoy aquí con unos amigos.
- Oye, que yo pago por estas cosas, si te quedas conmigo te pagaré bien - yo no salía de mi asombro, pensaba que eso se trataba de una broma, yo era un "yogurin" para un hombre tan mayor.
- Te equivocas de nuevo, no me dedico a esas cosas
A lo que el hombre volvió a insistir, yo ya estaba muy tenso, no le separaban ni diez centímetros de mi cara, rodeado por los brazos y diciéndome no se que de dinero, ni le escuché, cuando su mano empezó a acariciarme la cara, yo que tengo poca paciencia para esto, le separé un poco de mi, y él debío de ver el gesto por la cara que puso cuando fuí a hacer carga con mi cuerpo para meterle un puñetazo en la cara que le dejo bloqueado por unos segundos.
- Pero que cojones te crees niñato de mierda... - e hizo el ademan de ir a por mi, pero no llegó ni a eso, antes de darme cuenta Fran había salido por su espalda y le había hecho una llave que lo dejó atrapado en el suelo y probablemente con el brazo roto. Mientras lo agarraba le cogió del pelo
- Si vuelves a molestar a mi amigo te rompo todos los dientes ¿me has entendido? - la gente de alrededor palideció y se iba dispersando, el camarero no hizo nada.
- ¿Pero tu sabes quien soy yo? Voy a llamar a la policía ahora mismo.
- Yo soy policía imbécil - me quede mirando a Fran y su cara pasó de cabreo a tristeza, estaba claro que no queria me enterara de aquello de ese modo.

Para mi sorpresa los encargados del local echaron al tipo de la Sauna, al parecer era un habitual y ya había montado alguna, nos invitaron a unas copas, llegaron nuestros dos amigos y nos fuimos los cuatro de la Sauna pues Fran no quería que nadie le viera allí.

Mientras bajamos al Studio 54 para encontrarnos con más amigos charlamos un poco.
- No te imaginas la homofobia que hay en mi trabajo Marck, esto queda entre nosostros...
- ... Joder Fran, no hace falta ni que lo digas.

Fran me dio un abrazo enorme y pude entender que en aquellos tiempos, aquello no debía de ser nada fácil para él.

Continuamos hablando hasta llegar al local, momento en que nos ibamos a reunir con otros de sus amigos. Me dio un un vuelco al corazón porque para mi sorpresa, uno de ellos era el mismísimo Sergio.




viernes, 17 de noviembre de 2017

Capitulo 13: El gym


Era obvio que Fran era un gran devoto de las pesas. A mi también me encantaba el gimnasio, pero Fran sabía del tema pesas muchismo más que yo. A los pocos días de conocernos, con el verano de Madrid empezando a asomar, salíamos no solo de "zorreo" si no también a correr. Fran siempre iba sin camiseta y para mi era un deleite y una envidia admirar su cuerpo. Tambien me hablaba de proteínas, de carbohidratos, de lo que tenia que comer y de lo que no, con lo cual yo empezaba a cuidar también mi cuerpo. Él iba a un gimnasio bastante céntrico de Madrid, el Urban, un gimnasio de en Albero Aguilera que al parecer era continuo ir de venir de maricas locas por las pesas.

Una noche al poco de conocernos Fran me invitó por primera vez a conocer su casa, un apartamento bien coqueto cercano a la zona de Bilbao. Solo hizo falta llamar al timbre de su casa para que me abriera en pelotas:

- Anda! Tápate que como te vean las vecinas el rabo no te las vas a quitar de encima. - le dije
- ¿Un chocho? Qué asco ¿no?
- ¿Nunca te has comido un coño? - le pregunté
- No, nunca, yo soy puro ¿y tú? - bueno, creo que ya conocéis el resto de la conversación, si, no soy puro, en aquellos años pocos "Puros" conocía yo.

Fran me llevo a la ducha directo cogido de la mano, allí ya desnudos comenzamos a enjabonarnos el cuerpo, yo admiraba sus enormes espaldas, sus glúteos musculados y sus enormes piernas. Aunque también empezaba a pensar que por más deporte que yo hiciera nunca iba a estar como él. Me encantaba abrazarle por detrás y a él le encantaba que le comiera bien el culo antes de metersela. Le gustaba ir despacio, así que le lamia de arriba a abajo admirando cada parte de su anatomía.

- ¿Tienes una gomita nene? - estabamos en el baño
- Pues en el dormitorio, a ver cuando dejamos de usarlas - aquellas palabras se me quedaron en la cabeza ¿porque diría eso?

Nos fuimos al dormitorio y probamos todas las posturas que yo conocía en su cama, que gozada tener una cama para nosotros solos, pues era la primera vez que no lo haciamos ni en un cuarto oscuro, ni en una sauna ni en un parque (sí, la testosterona nos gobernaba).

Cuando terminamos de corrernos, sudados por el calor del verano, Fran que era un caballero se fue a la cocina a preparme algo para recuperarme. Batido de proteínas y fruta, este chico es una delicia.

- ¿Sabes? Te he conseguido una entrada para mi gym, para que entrenes conmigo un dia, y gratis.
- Ostias, pues me encantaría, seguro que aprendo mucho de ti - me encantaba que no quedasemos solo para follar.
- Vale, pues tráete un bañador también, que tiene sauna pero esto no es como la Paraíso.

Los gimnasio, lugares de ligoteo


Así quedamos, una mañana calurosa de Madrid nos vimos en Bilbao y fuimos al Urban. El gimnasio estaba mucho mejor que los gimnasios de barrio a los que yo acudía. Al fondo estaban los vestuarios, algo pequeños, con duchas y saunas. Fran saludaba y conocía a todo el mundo y cada vez que saludaba a un maromo lo hacia con un saludo de manos muy "de barrio". Me fue presentando a no sé cuantos tíos de los cuales no me acuerdo el nombre, pero me los hubiera follado a todos, menudos jabatos había.

Entrenamos un buen rato, a mi me costaba mucho seguir el ritmo y la intensidad que imprimía Fran, pero hacía lo que podía para no quedar mal, el tio se machacaba pero bien. Terminamos entre sudor y un poco de cardio y nos fuimos a las duchas.

- Ponte el bañador que nos vamos a la sauna - Me dijo Fran

Yo ya me moría de calor como para entrar en la sauna, pero hice caso a mi anfitrion. Allí, en la pequeña sauna de madera nos pusimos uno al frente del  otro con nuestras toallas y bañadores cubriéndonos, bueno, o eso creía, hasta que me di cuenta cuando Fran se sentó que no llevaba bañador debajo de la toalla, dejando el rabo a la vista mientras se sentaba en la madera:

- La madre que te pario - fue lo que alcancé a decir.

Él sonrió con una sonrisa picara, esa cara de diablillo irresistible que sabía que me volvió loco.

- Anda, vente y chupamela un poquito - me pedía.
- Pero que dice tio, que esto es un gimnasio.

A mi me daba un corte que te cagas, pero acabe accediendo y le subí un poco la toalla de tal modo que empece a comerle el pollón mirando la puerta por si alguien entraba. La verdad es que se me empezaba a caldear el ambiente y me empalme... asi que Fran alargó su mano para bajarme el bañador y empezó a tocarme la polla, la cual no tardó ni dos segundos en ponerse morcillona.

- Joder Fran, nos van a pillar tio.
- Calla, dejame que te la chupe un poco anda.
- No tio, no... - pero cuando me di cuenta ya la tenia dentro y hasta el fondo, me dejé llevar mientras Fran me la comia con ganas, se nota que el tema del público le ponía, yo cerré los ojos para dejarme llevar pero hacerlo fue un error ...

- Pero que cojo... - se abrió la puerta de golpe y apareció un tío, rápido nos pusimos la toalla otra vez y sonrojados pedimos disculpas.

- Perdona tio, nos hemos dejado llevar
- ¿Esto es una sauna coño! - Nos dijo bastante cabreado el hombre de mediana edad.

Nos salimos rápido de allí y volvimos a vestirnos al vestuario, ya allí Fran se descojonaba mientras yo me moría de la vergüenza, pero al final la risa contagiosa de mi amigo, esa sonrisa mágica empezaba a cautivarme.

- Te voy a matar Fran !
- Tenias que ver la cara que has puesto, saliendo todo empalmado. jajaja jajaja.

Acabamos riendo toda la mañana de nuestras aventuras y por supuesto las terminamos, pero eso lo hicimos nosotros dos solos. Después cada uno volvió a su trabajo, yo no sabía cual era el de Fran pero no iba a tardar en enterarme.


sábado, 4 de noviembre de 2017

Capitulo 12: Las Saunas


Fran y yo cenamos en un restaurante en la Calle Fuencarral, una calle bastante cercana al Copper y llena de restaurantes, y es que lo bueno de Chueca es que tienes sitios para cenar que son muy buenos y bastante económicos. La cena me dejaba muy nervioso, apenas sabia de que hablar con Fran, un hombre que acababa de conocer, que era rematadamente guapo y que me acaba de follar. El, desde luego, era un enamorado del deporte:

- ¿Y a que gym vas Marck?
- A uno de mi barrio - yo vivía en las afueras así que no coincidíamos.
- ¿Y tomas proteinas? - el tema de los suplementos de proteínas era algo que se estaba poniendo muy de moda y que aunque ahora esta normalizado antes era bastante más difícil encontrarlos.
- Sí claro, yo tomo de la marca Optimum Nutrition - le respondí
- Ah pues yo tomo esta otra ...

Y así la conversación fue girando poco a poco al mundo de las pesas y las "musculocas". Lo que me extrañó es que Fran no hablaba jamás de su trabajo, ni aceptaba preguntas de este tema. Se notaba que le incomodaba así que no insistí con ello. Cuando habíamos cenado y tomado una copilla por el barrio nos fuimos a la Sauna Paraíso.

Fran me explicaba que esta sauna en concreto abré los findes ininterrumpidamente, y que la gente cuando no pilllaba "cacho" por ahí se iba bien de madrugada a la Sauna, de tal manera que la noche y la madrugada era el mejor horario para ir, puesto que la gente lo utilizaba de "after".


La sauna Paraiso en Madrid.

Lo primero que te piden a la entrada es el numero de pie para darte unas zapatillas de goma para utilizar dentro junto con una toalla, que después vi que se utiliza para cubrirte las partes y para secarte. Nos fuimos a los vestuarios, nos desnudamos y nos besamos ya para irnos calentando. Yo estaba muy nevioso, pues era la primera vez que iba a un sitio así.

Al entrar por la puerta, primer golpe de calor, para mi sorpresa, la sauna está como en un edificio antiguo con muchos arcos, tenia un cristal donde había una piscina de burbujas bastante chula, y decorado con grabados antiguos de Madrid, zona de duchas mas arriba y un jacuzzi que echaba un calor de cojones. Después sauna seca y húmeda. Nos duchamos y nos fuimos a la piscina, allí habían varios chicos que no nos quitaban ojo de encima. El público era bastante más joven que el del Copper y eso me llamo la atención.

Nos fuimos a la piscina grande y Fran se sentó frente a mi y comenzamos a morrearnos muy delicadamente, entre las burbujas podía sentir como su pollón se daba con mi rabo y nos pusimos caliente bastante rápido, acariciándonos y besándonos con pasión mientras los demás chicos nos miraban pensando seguramente que eramos pareja.

- Te voy a enseñar el resto de las instalaciones.

Este chico estaba siempre empeñado en enseñarme cosas, pero yo me dejaba llevar, al fin y al cabo era un maromo de impresión y yo estaba encantando. Salimos de la piscina, nos secamos un poco y nos metimos en una especie de labertinto.

Cuando vimos los pasillos y las cabinas, aquello era como un Copper pero a lo bestia, enorme, yo me perdía entre tanto lugar pero con unos paseos ya me fui haciendo al laberintico local.

Lo primero que me llamó la atención es que la gente al estar con la toalla, no sé porque , era más timida o menos decidida que en el Copper donde todo iba mucho más fácil y directo. Así que después de un par de vueltas con Fran me dijo;

- ¿A quien quieres follarte que te lo traigo? - me preguntó con su arrogante seguridad.

La verdad, había varios chicos guapetes, pero sin duda Fran era el macho alfa de la manada (version pasivo) así que le dije que decidiera él cuando realmente lo que me apetecía era volver a follarmelo.

Me dijo de esperar un poco y al poco me trae a un tio al que estaba cogiendo de la mano.

- Te traigo una buena puta.

Aquello me extrañó un poco, no sabia que Fran era asi, el chico era muy joven y pequeñito y casi me daba pena pero parecía que disfrutaba con esa especie de humillación. Lo tiró a un sofá que habia en la zona oscura y me quito mi toalla y la suya con lo que el chico se puso a comer nuestras pollas con ansia.

Al poco de estar ahí, dos chicos jovenes que estaban bastante bien y que ademas eran muy peludos como a mi me gustaba se pusieron a mirar, pero Fran ni corto ni perezoso, sin cortarse un pelo les dijo:

- ¿Os gusta? Pues venir.

Y le hicieron caso, osea que ya eramos cinco tios, uno de ellos muy mamón que se iba pasando nuestras pollas de una en una en una especia de corrillo que montamos a su alrededor mientras el del centro se rodeaba de nuestras cuatro pollas.

Fran me pidio que me lo follará, a mi me extraño porque pensaba que volveriamos a follar nosotros como hicimos en el Copper, pero me dio tanto morbo la situación que me dejé llevar. Empezamos a follarle culo y boca por turnos. Era impresionante. El chaval tenía el culo tan abierto que ya apenas notaba las pollas entrar y salir. Al poco tiempo estabamos todos sudado, producto del calor y del vapor de la sauna.

Uno de los activos, con tatuajes y musculado, le agarró del pelo, le empotró contra la pared, y empezó a follarle de forma muy salvaje. A los cual, viendo que el chico tenia aguante seguí yo, tan fuerte como podía, dandole una autentica paliza, empotrandole practicamente contra el sofá, cuando veía que el chaval lo pasaba mal paré un poco, a lo cual dijo él:

- Sigue cabrón.

Yo ya no sabia si el chico estaba disfrutando con eso o no, pero no paraba de pedir polla, estaba muy salido, así que lo que pensé es que había tomado algún tipo de droga para aguantar a todos los activos, excepto Fran que se dedicaba a controlarnos al chaval.


El niñato estaba tan cachondo que no hacía más que gemir como una puta. Uno de los chicos comenzó a correrse , echándole una buena lefada en la espalda.

Por fín quedabamos sólo 3. Fuimos muy brutos, yo me estaba poniendo brutisimo al ver sufrir al chavalin, le agarraban del pelo para meterme la polla bien adentro de la garganta, se ahogaba y le dabamos por detrás como si fuese un saco.

Tras empotrarle a cuatro patas y de pie, nos fuimos corriendo en su cara hasta que tuvo que escupir una gran cantidad de lefa que casí no le dejaba respirar, no podía ni abrir los ojos de tanta lefa que le caia, asi que le acercamos su toalla para que limpiara.

-Bufff, ha sido brutal, creo que me voy a los vestuarios y a ducharme - dijo el niñato tan tranquilo, como si nada.

Salí a las duchas con Fran nos reimos muchisimo mientras me daba la mano y me dijo:

-Que bien lo hemos pasado ¿eh?

-Si jeje, ha sido genial - Respondí yo.

 La verdad es que aquello habido de las cosas más brutales que yo había hecho, había hecho muchas cosas en el Copper pero con aquello me sentía que había vuelto a transgredir nuevos limites.

Lo que no sabía es que con Fran íbamos a ir mucho más lejos.